TESTIMONIO

MÁS ALLÁ DE LAS RAZONES

YIYUN LI

(Chai – Córdoba)

Este libro puede ser una de las novedades literarias más deslumbrantes y movilizadoras o resultar una lectura peligrosa. Fue escrito por una de las escritoras norteamericanas más notables de los últimos tiempos, Yiyun Li, ganadora del premio Pulitzer 2026, para su hijo mayor, luego de que éste se suicidara a los 16 años.

Pero si al abrirlo buscamos respuestas, explicaciones, una catarsis o alguna enseñanza purificadora, este no es el libro indicado. Su autora, dueña de una sensibilidad poética abrumadora, descubre en el lenguaje el lugar donde volver a reunirse con su hijo para continuar un diálogo que le permita encontrar las preguntas indicadas para este hecho atroz y llegar, no a la comprensión, sino a la aceptación de una decisión irrevocable, como única forma de no quedar atrapada en un callejón sin salida. Y el resultado es un libro compuesto, finalmente, a cuatro manos, el lugar donde poder “atrapar cada palabra con el papel pegajoso de la memoria”. Donde las muchas poesías compartidas, las citas literarias y su propia obra serán la mejor coartada para transitar la pérdida sin caer en la trampa del duelo, esa suerte de purgatorio que, entendió rápidamente, no lleva a ningún cielo prometido.

Fuera del tiempo y dentro de la gramática, el único lugar posible, es donde se juega esta historia, más precisamente, en la literatura, en la que la muerte dará lugar a la omnisciencia y el trabajo consistirá en encontrar los adjetivos indicados para un hecho “tan triste que ya no me quedan otros adjetivos”, en rearmar el diccionario cuando muchas de sus palabras (sufrir, nunca, siempre) quedaron vaciadas de sentido, en dar vida con palabras a lo que antes habían hecho de carne y hueso, para entender lo que su hijo llamaba un “modo de vivir sin ser un sustantivo” y sobre todo, en destruir todos los lugares comunes del lenguaje donde descansan quienes no saben dar consuelo a los dolientes.

Y en esta ocasión, sin regodearse en el dolor, la autora, sin embargo, escribió un texto profundamente doloroso, una no-elegía para su hijo, en la convicción de que “ningún padre debería escribir la elegía para un hijo”, con la delicadeza que su tradición oriental le enseñó, mientras desarma todos los supuestos sobre la maternidad, ese monstruo imposible, y dispara preguntas más allá del tema que dio origen al libro y que cualquier lector que haya pasado por la experiencia de la maternidad o la paternidad, no podrá evitar hacerse.

© LA GACETA

MARÍA EUGENIA VILLALONGA.

Más allá de las razones*

Por Yiyun Li

Qué sorpresa verte aquí, dijo Nikolai.

Uno de los dos lo hizo posible, dije.

Creo que es tu culpa.

Me reí. Tú siempre igual, dije. Entonces le expliqué la libertad que me había tomado para llegar hasta aquí. En primer lugar, había hecho que el tiempo fuera irrelevante.

Podría tener dieciséis años, igual que tú, dije, o veintidós, o treinta y siete, o cuarenta y cuatro. Preferiría que no tuvieras dieciséis años, dijo.

¿Por qué no?

No quiero sentirme obligado a ser tu amigo.

Podemos ser amigos aunque yo tenga otra edad.

No me gusta hacerme amigo de gente mayor. Además, uno no puede ser realmente amigo de su madre.

¿No?

No. La esencia de crecer es jugar a las escondidas con la propia madre y ganar, dijo Nikolai.

Todos los niños ganan, dije.

Las madres son malas para buscar. Tú me encontraste.

No como madre, dije. ¿No ves el cartel que hay aquí? (aun que sabía que él no podía verlo porque lo había colgado mientras hablábamos): No dejes que mamá querida nos encuentre.

¿Qué eres entonces?

Un conejo en fuga, igual que tú.

¿De qué otro modo habríamos llegado hasta aquí?

Aquí, con una caja de galletas de chocolate recién horneadas en las manos mirando salir a mi vecino, era un lugar llamado ningún lugar. La regla es: algún lugar mañana y algún lugar ayer, pero ningún lugar hoy.

Yo no era la Reina Blanca, que pone las reglas, ni Alicia, que se niega a vivir según las reglas. Yo era una madre genérica en duelo por la pérdida de un hijo genérico a causa de una tragedia inexplicable. Ya tenemos tres clichés. Podría librar una guerra personal contra cada uno de ellos. Duelo: grieve, del latín gravare, cargar, y gravis, grave, pesado. ¿Qué clase de madre consideraría una carga vivir en el espacio vacío dejado por su hijo? Explicar: del latín ex (fuera) + plicare (plegar), desplegar. Pero decir que la acción de Nikolai fue inexplicable es como decir que un ave migratoria está perdida cuando llega a un nuevo continente. ¿Quién puede decir que el errante no tiene motivos para cambiar el curso de su vuelo? No era inexplicable para mí, simplemente no quería explicarla: la tarea de una madre es envolver, no desplegar.

*Fragmento.

PERFIL

Yiyun Li nació en 1972, en Pekín, se graduó en Ciencias en la Universidad de esa ciudad y emigró a los Estados Unidos en 1996 para especializarse en Inmunología. En paralelo se graduó en Ensayo creativo en la Universidad de Ipwa y publicó en The New Yorker y The Paris Review, entre otras publicaciones. Ganó el Pen/Hemingway Award, el Guardian First Book Award y el Pulitzer en 2026. Sus dos hijos se suicidaron.